Antes de conocernos estábamos mirando en diferentes lados. Tú, en tu cuarto, buscabas el maquillaje o el outfit perfecto para la salida con tus amigas. Yo andaba scroll y scroll, esperando el momento para que me cogiera la tarde y llegar al partido del viernes. Sí, era viernes, y nuestras salidas iban a ser diferentes. Ambos solteros. El destino nos jugó una mala pasada en el amor.
Tú liberabas tu alma con ellas en un bar, cotorreando, chismeando y riendo de una que otra aventura. Yo andaba jugando fútbol, dejando a un lado mi alma emprendedora, aunque los viajes cada fin de semana parecían no parar y cada invitación era un cruce de emociones.
Hay muchas oportunidades para encontrar a esa persona correcta. De vez en cuando me iba a un mirador solo, transitaba por las calles y me detenía en algún bar para refrescar con un tinto de verano bajo ese sol avasallador. Luego esperaba la noche para caminar hasta una sala de cine o de teatro.
Tú, al igual que yo, trabajabas en un lugar distinto. El gym era tu mayor cómplice de canciones y desahogo mental. Cada tarde pasabas por el mismo lugar que yo, aunque en horarios diferentes: tú con tu sudadera negra de gimnasio y tus auriculares grandes, yo con short blanco, camiseta beige de Zara y tenis Nike; tú, con los Adidas.
Dos pasajeros de la vida, con historias y anécdotas de ex por contar. Tú llorabas con un k-drama mientras yo reía con videos de TikTok y memes. Aunque no te quedabas atrás: TikTok es tu red, y estás a punto de empezar las famosas batallas, motivada por tu amiga que ya tiene miles de seguidores, quieres entrar en el show.
Yo seguiré dando tap, tap, hasta que tal vez algún día te encuentre. Tal vez sin saber que, antes de conocernos, ya éramos pasajeros efímeros: caminábamos por los mismos parques escuchando música, visitábamos los mismos bares, solos o acompañados, y cada uno guardaba historias que no le contábamos a todo el mundo.

Lindo. Una historia de esperanza 😊✨️
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