En el paradero, esperando el tranvía, esperando la misma ruta de cada día, le doy scroll al celular y río solo, escuchando algún video de comedia. Le doy tiempo y espacio a mis pensamientos. Aquella pareja que no para de besarse me hace recordar, por un momento, esa química que tenía con mi ex. Vaya, siento que la odio un poco por todo lo que sucedió. Sí, yo tuve mis errores y pedí perdón, pero ella nunca quiso seguir, mientras yo le había perdonado, durante un año, varios detalles de infidelidad con aquel exnovio que tuvo. En fin, cada tarde alguien tiene que llegar a recordarme lo mal que la pasé en el amor. Y sí, no creo que vaya a llegar nada pronto. No estoy listo para amar, para aceptar promesas vacías.
El tranvía llega, va lleno.
Algunas personas sentadas están leyendo. Qué bien se siente eso. Creo que
después de trabajar iré a la librería y me compraré un libro. Podría ser
divertido volver a leer, sentarme en el centro comercial, en esa zona verde,
con el sonido de la fuente, y dejarme llevar por las letras de una historia.
Aunque esta vez voy a buscar algo de suspenso…
Acabo de ver una pareja muy
dispareja: él un poco bajo y ella alta, él no tan agraciado y ella muy linda.
Qué linda es la vida con la diversidad en el amor. Creo que a mí me pasaría
igual.
📖 ¿Te perdiste algún capítulo?
Aquí tienes toda la historia de Antes de conocernos, por si vas llegando ahora o quieres repasar el camino hasta aquí:

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