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Mostrando las entradas de 2026

Antes de conocernos — Capítulo 7: El silencio que él guarda

Hay corazones que se rompen con gritos y hay corazones que se rompen en silencio. El suyo fue de los segundos. No fue un engaño cualquiera. Fue peor: fue perdón. Ella le había fallado con su propio ex, y él, en vez de irse, se quedó. Perdonó lo que no tenía por qué perdonar, cargó con una duda que no era suya, se convenció de que el amor a veces se construye también desde ahí, desde la reconstrucción. Y aun así, ella se fue. No porque él hubiera dejado de intentarlo, sino porque ella seguía confundida, atrapada entre lo que ya conocía y lo que apenas empezaba a construir con él. Ni siquiera le dio la oportunidad de pelear por eso. Desde entonces, algo en él decidió que no iba a volver a arriesgarse así. No de esa forma. Él nunca quiso enamorarse en primer lugar (eso se repetía seguido, casi como excusa), solo quería vivir, divertirse, dejar que la vida pasara sin pedirle explicaciones a nadie. Y aun así, sin buscarlo, había terminado entregándole el corazón a alguien. Y esa algui...

Espectadores - Bajo de Batería Social

¿Debes estar para todos? ¿Debes tener tiempo para todo, hablar con todos, comprometerte con todos? Esta película de hoy se llama, BAJO DE BATERIA SOCIAL y si, sé que muchos la hemos vivido, Porque el día que no estás, te van a decir que los olvidaste, o te van a escribir de "milagro" — pero, ¿alguna vez te preguntan de verdad cómo estás? Pues no. Solo esperan que uno siempre esté disponible, que sea el que escriba primero. Vivimos en un mundo donde el juego es "yo no le escribo primero", "que me escriba él", y cosas por el estilo. Un mundo donde eso ya se volvió estilo de vida y hasta forma de sentir. Ya no existe el perdón sincero, solo el "estaba ocupado", "pensé que ya te había respondido", "se me descargó el celular", "andaba bajo de batería social” entre tantas otras excusas para cuando responden dos días, tres días, semanas o meses después de un mensaje, un saludo, un simple hola. Esa incoherencia se nota justo el...

Friends The Musical Parody: mi primera vez en el teatro

Son las 17:30. Se cierra el telón, las luces se apagan y aparece en escena la parodia musical que podré recomendar con los ojos cerrados: cualquiera que ame esta serie va a disfrutar de referencias a episodios, de humor y de canciones que conectan directo con la nostalgia. Porque cuando quieres conquistar a alguien, sabes que debes preguntar "¿Cómo va eso?", y si necesitas olvidar algo que te duele, entonces "pivota" y listo. Es toda una aventura de principio a fin. Los actores lo dan todo y se dejan el alma en el escenario: improvisan muy bien, se les da la comedia y tienen unas voces espectaculares. Ahí están Rachel, Ross, Mónica, Chandler, Joey y Phoebe, con la exageración justa en cada escena, esos romances que no se olvidan y esas cosas absurdas que nos hacen sentirnos reflejados en ellos. El ritmo es vibrante, cautivador, cercano; te conecta hasta con personajes que no esperabas ver, y hay un giro del que no voy a hacer spoiler porque tienes que ir a ver...

Antes de conocernos — Capítulo 6: La chica que amó demasiado

Hay heridas que no se notan en la piel, pero cambian la forma en la que alguien entra a un cuarto. Ella siempre fue de esas personas que llenan un lugar sin proponérselo, de esas que se ríen fuerte, que se saben las coreografías de TikTok sin practicarlas dos veces, se sabe todas las canciones de Disney, que abrazan a todo el mundo aunque después, cuando nadie mira, se queden calladas más tiempo del que deberían. Amaba demasiado. Esa fue siempre su forma de querer: sin medida, sin freno, entregando cada parte de sí misma como si el amor fuera algo que se gastara más rápido si no se usaba entero. Y así amó a quien no debía. Se enteró de la peor manera. No fue una confesión, no fue una conversación difícil ni una despedida con dignidad. Fue un mensaje que no era para ella, una foto que no debía ver, un nombre que empezó a repetirse en lugares donde no tenía por qué estar. Él estaba comprometido. Lo había estado todo ese tiempo, mientras la buscaba a ella los fines de semana, mientras...

Química de Amor (Confesión a una Chica que no Podré Tener)

Sí, no puedo negar lo que ya sabes desde hace tiempo, y aunque no puedo tener esa ilusión contigo, solo quiero decirte que sí: me encantas, y no te imaginas cuánto te pienso. Te extraño, te deseo, o simplemente te tengo en la mente cada instante, cada segundo. Eres la sensación de vacío en mi estómago, pero también el deseo oscuro de mis fantasías. Eres el crush de mis sueños, pero también la armonía de mis pensamientos: caos, pecado o monogamia. Eres la sonrisa que se me dibuja cuando te veo en una foto, en una videollamada, o en esos audios donde escucho tu voz, esa chica caprichosa que desea cosas, las mismas cosas que yo siempre quiero cumplirte. Quiero viajar contigo y con tus hijos, aunque ahora mismo me conformaría con viajar solo contigo: tener el espacio de verte sonreír, de verte levantarte de la cama, o consentirte mientras cierras los ojos hasta quedarme dormido junto a ti. Eres la sensación de respirar tu aroma y recordarte como a nadie. Eres la magia de ver tu silueta...

Espectadores - Solo Vemos el Tráiler

  Estamos tan acostumbrados a consumir contenido, que la saturación misma nos genera ansiedad. Nos da placebo, sí, pero también estrés, ruido en la mente, y esa competencia envidiosa de ver lo que los demás hacen para preguntarnos si nosotros también deberíamos hacerlo, o peor, para sentirnos mal por no estar haciéndolo ya. Esa ansiedad se convierte en enfermedad, en dolor, en una carrera sin sentido por querer lograrlo todo ya, cuando la vida es paso a paso, sin prisa, con pie firme. Vemos a los demás viajar, "felices" con su vida, en pareja o solos, de país en país, comprando lo mejor, el outfit de temporada. Les pagan por crear contenido, y tú te bloqueas pensando que no eres capaz de lograr lo que tanto deseas, cuando en realidad sí puedes. Solo que nuestro desespero por llegar ya es justo lo que nos daña el corazón. Porque de lo que vemos, solo vemos el tráiler: la escena editada, la mejor toma, el momento exacto donde todo salió bien. Nunca vemos el detrás de cámaras,...

Antes de Conocernos - Capítulo 5: El Match Que No Debía Pasar

D escargó tres aplicaciones de citas casi sin pensarlo, como quien abre la nevera sin hambre solo para tener algo que hacer con las manos. Empezó a deslizar. Una foto en la playa. No. Otra con un perro enorme y una sonrisa perfecta. Demasiado perfecta. Una copa de vino, luz de atardecer, una frase ingeniosa en la biografía. Like. No sabía exactamente qué estaba buscando. Solo sabía lo que no quería: no quería enamorarse, no quería promesas, no quería volver a explicarle a alguien dónde estaba, con quién estaba o qué sentía. Quería salir. Reírse. Tomar algo. Quizás besar a alguien sin saber su apellido. Despertarse al día siguiente sin deberle nada a nadie. Y, sobre todo, dejar de pensar en la anterior, aunque fuera por una noche. Estaba en eso cuando llegó el mensaje de sus amigos: el bar de siempre, la hora de siempre. Se levantó, se arregló un poco —lo justo para no parecer que le importaba— y, justo antes de salir, abrió la aplicación una vez más para dar el último vistazo del...

San Sebastián: el día que subí a un parque donde el tiempo se quedó dormido

Esta es otra entrada de mi Cuaderno de ruta , donde guardo cada viaje que me deja algo. Esta vez le tocó a San Sebastián. Fui a San Sebastián, País Vasco. Tres horas de bus, junto a mi familia y otras voces latinas que, como yo, buscaban el norte. El despertar fue a las 4:30 de la madrugada; el viaje arrancó a las 5:30, todavía con la ciudad dormida detrás de nosotros. Llegamos bajo un sol intenso, con esa brisa que promete buen viento y mejores fotos. Nos instalamos y caminamos hacia un lugar que ya habíamos visto mil veces en video, pero que ninguna pantalla prepara para sentir de verdad: en la cima del Monte Igueldo, en el barrio de El Antiguo, hay un parque de atracciones que parece haberse quedado dormido en otra época. Más de cien años de historia sostenidos sobre una montaña que mira al mar. Subimos en el funicular —ese tren especial que trepa por una pendiente imposible— y fue la primera vez que lo veíamos así, de cerca, subiendo con nosotros dentro. Fue un sueño pequeño ...

Espectadores - No Existen los Amores de Película / Subserie: Amores que no fueron película

Aún te sigo extrañando. En cada instante de mi bendita vida te pienso, te extraño, te recuerdo. Es como si todo mi mundo girara en torno a pensarte, y eso me da mucha rabia. No puedo ser el mismo, no puedo abrirle la puerta al deseo, y mucho menos al amor. Yo no quería acostarme contigo solamente, me estabas gustando, y por esa razón no confesé mi cariño hacia ti, solo lo guardaba. Pero decidiste hablar de tus deseos y me atrapaste. Hubieras sido sincera desde el principio: querías aventura, no romance, no familia. Yo no quería solo tenerte, sentir el placer cuando lo hubiera, yo soñaba algo distinto. Estaba cansado de andar entregando mis besos, mi cuerpo, mi energía, a cualquiera. No quería seguir con esa vida vacía. Estaba dejando todo eso atrás, y llegaste tú a mover el piso que ya no quería sentir mover, por miedo a repetir los errores del pasado, por miedo a que mi corazón volviera a romperse. Tengo un nudo tremendo en la garganta. Mucha rabia, mucho dolor, y lo peor es que no ...

Antes de conocernos - Capítulo 4: El mismo libro

  El mirador había estado tranquilo esa tarde. Pocas nubes, luz dorada cayendo sobre la ciudad, el tipo de vista que invita a quedarse un rato más solo para no olvidar cómo se sentía la calma. Él tomó varias fotos, algunas del horizonte, otras del banco de piedra donde solía sentarse, sin saber que apenas el día anterior alguien más había estado justo ahí, con la misma intención de guardar ese instante en una imagen. Ya en la librería, el aire olía a papel viejo y café recién servido en la pequeña cafetera del rincón. Él caminaba entre los estantes de suspenso, pasando los dedos por los lomos de los libros, buscando algo que lo atrapara. Fue entonces cuando la vio — o más bien, vio su mano llegar al mismo libro que él ya había decidido llevarse. Ambos se quedaron quietos un segundo, mirando el libro y luego mirándose, con esa risa incómoda y dulce que sale cuando dos desconocidos coinciden en algo tan específico. —Creo que los dos queríamos el mismo —dijo ella, con una sonrisa ...

La libreta que me acompaña a todas partes

Hay objetos que no eligen acompañarte, simplemente terminan haciéndolo. La mía es una libreta de tapa dura, de esas que caben en cualquier bolsillo grande o en el fondo de una mochila, entre las llaves y algún billete arrugado. La llevo desde antes de saber que iba a necesitarla tanto. En la era de los celulares, de las notas de voz y los mensajes que se escriben con el pulgar mientras caminamos, sigo escribiendo a mano. No sé si es costumbre o necesidad, pero hay algo en el trazo lento de un bolígrafo sobre el papel que ninguna pantalla logra igualar. Ahí quedan los versos que se me ocurren esperando el tranvía, las frases sueltas que nacen a mitad de una caminata por El Pilar, los nombres de calles que no quiero olvidar, los pensamientos que llegan de madrugada y que si no anoto, se escapan como agua entre los dedos. Esta es la libreta que llevo conmigo  La misma que estuvo en mi bolsillo el día del eclipse, la misma que abrí después de conocer a alguien nuevo en esta ciudad q...

El romance del sol y la luna | Eclipse Total

El 11 de julio de 1991 tenía 8 años cuando viví una de las experiencias más hermosas de mi vida. Por unos minutos, lo que era de día se volvió noche. Los pájaros callaron, la naturaleza cambió por completo, y dicen que hasta las gallinas se fueron a dormir, confundidas. Fue una sensación inexplicable para un niño que no entendía del todo lo que estaba pasando, solo que el mundo, por un instante, había dejado de ser el mismo. Treinta y cinco años después, jamás me imaginé que lo volvería a vivir. Pero esta vez solo, en un país extraño, en una ciudad que no era mía. En mi niñez fue en familia; ahora sería en soledad, buscando un lugar donde disfrutar de algo que amo, que me encanta: el romance del sol y la luna, como dice esa canción que tanto me gusta ("Eclipse Total"). Sé que puede sonar cursi, ambiguo, una analogía romántica sobre lo que en realidad es solo física y astros. Pero para mí siempre fue belleza pura. Cuando pasó lo del 91, decían que ese fenómeno se repetía...

Cali, 10 de agosto: la crónica de un terremoto vivido a 8.000 km de distancia

  Eran las 2:34 de la tarde en España, exactamente las 14:34. Cinco minutos antes estaba con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos compartiendo el almuerzo. Valencia ardía de calor; había llegado acalorado de visitar el acuario, aunque esta vez no pensaba entrar, así que decidí ir a buscarlos para comer juntos. De camino le envié una fotografía a mi madre, la foto de una persona especial para que la conociera. Pero era muy temprano en mi ciudad, Cali, Colombia, y mi madre no suele despertarse tan pronto, a menos que algo extraordinario esté pasando o mi abuelo la despierte. En este caso, (lo extraordinario y nada agradable) estaba a punto de comenzar. Terminé de comer y vi que mi madre ya había leído el mensaje. Me pareció extraño, pero no pregunté nada. Cuando volví a mirar el teléfono, tenía una llamada perdida de ella. Intenté devolverla y no había señal. Pensé que se había ido la luz o que se le había descargado el celular. Eran las 14:34 cuando vi esa llamada. Dos minut...

Espectadores - La Energía se Fue en la Sala

Una mirada, una salida, vamos, paseamos, conocemos. Pero es difícil conectar con tus gustos. Intento ser cortés, intento seducir, y al final no hallamos la manera de tener ese momento juntos. Busco la forma de darte instantes especiales, sin embargo, tú eres tan fría, tan llena de cosas que no logro descifrar. Intento que tú y yo podamos ir más allá, pero tú haces que esto sea más complejo. Fue el primer beso el que no te gustó, aunque no creo que sea eso, porque después buscaste más, quisiste ir más allá. ¿A qué le temes? A ir rápido y perderte. A que me guste estar contigo y ya no puedas huir. Quiero darte todo, pero tú solo quieres algo distinto, un camino que no logro descifrar. El guion ya está escrito, la película ya comenzó, pero tú y yo seguimos distraídos, comiendo palomitas. Nuestra película se veía interesante: llena de giros inesperados, de comedia, de aventura, de romance. Sin embargo, no sé por qué decidiste cambiar el guion. Preferiste reescribir la historia y dejar qu...

Al otro lado del mensaje

La conocí en una de esas apps donde uno desliza esperando encontrar algo, sin saber muy bien qué. Ella llevaba tres meses más que yo en este país, ya con la ciudad medio aprendida, con ese acento nicaragüense que sonaba distinto entre tanto sol de julio y tanto asfalto caliente de Zaragoza. Nos hemos visto tres veces. La última, una tarde de cine, entre bebidas compartidas, comida que se enfría porque se habla más de lo que se come, e historias que van y vienen. Salidas amistosas, dice ella. Salidas donde termino sabiendo más de su vida de lo que ella sabe de la mía, porque le gusta conversar, contar, preguntar, pero cuando le toca abrirse, se cierra despacio, como quien guarda algo que todavía no sabe si quiere mostrar. Le gusta trabajar, ganarse las cosas, hablar de dinero sin vergüenza, como quien tiene los pies bien puestos en la tierra. Es más alta que yo. Tiene una mirada que dice una cosa, con esos ojos oscuros que caen un poco hacia afuera, como si siempre estuvieran a punto d...