Ir al contenido principal

Química de Amor (Confesión a una Chica que no Podré Tener)



Sí, no puedo negar lo que ya sabes desde hace tiempo, y aunque no puedo tener esa ilusión contigo, solo quiero decirte que sí: me encantas, y no te imaginas cuánto te pienso. Te extraño, te deseo, o simplemente te tengo en la mente cada instante, cada segundo. Eres la sensación de vacío en mi estómago, pero también el deseo oscuro de mis fantasías. Eres el crush de mis sueños, pero también la armonía de mis pensamientos: caos, pecado o monogamia.

Eres la sonrisa que se me dibuja cuando te veo en una foto, en una videollamada, o en esos audios donde escucho tu voz, esa chica caprichosa que desea cosas, las mismas cosas que yo siempre quiero cumplirte. Quiero viajar contigo y con tus hijos, aunque ahora mismo me conformaría con viajar solo contigo: tener el espacio de verte sonreír, de verte levantarte de la cama, o consentirte mientras cierras los ojos hasta quedarme dormido junto a ti.

Eres la sensación de respirar tu aroma y recordarte como a nadie. Eres la magia de ver tu silueta, y sí, también quiero tenerte como un hombre lo haría: que la relación no sea solo química erótica, sino también química profunda, de amor, delirio y pasión. Eres la del cabello negro, pero no voy a mentirte: cuando te vi medio despeinada me encantaste muchísimo más. Cómo le explico a mi mente que no, si aun así no dejo de verte, de sentirte en la distancia, de quererte tanto que no te lo imaginas.

Eres la chica hermosa de mis sueños e ilusiones: viajando por el mundo, recorriendo calles, parques, cines, lugares mágicos, y también abrazos de película en una noche fría. Eres tú. Sí, lo siento, solo quería seguir recordándote lo mucho que te quiero, que te deseo, y que te extraño.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cali, 10 de agosto: la crónica de un terremoto vivido a 8.000 km de distancia

  Eran las 2:34 de la tarde en España, exactamente las 14:34. Cinco minutos antes estaba con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos compartiendo el almuerzo. Valencia ardía de calor; había llegado acalorado de visitar el acuario, aunque esta vez no pensaba entrar, así que decidí ir a buscarlos para comer juntos. De camino le envié una fotografía a mi madre, la foto de una persona especial para que la conociera. Pero era muy temprano en mi ciudad, Cali, Colombia, y mi madre no suele despertarse tan pronto, a menos que algo extraordinario esté pasando o mi abuelo la despierte. En este caso, (lo extraordinario y nada agradable) estaba a punto de comenzar. Terminé de comer y vi que mi madre ya había leído el mensaje. Me pareció extraño, pero no pregunté nada. Cuando volví a mirar el teléfono, tenía una llamada perdida de ella. Intenté devolverla y no había señal. Pensé que se había ido la luz o que se le había descargado el celular. Eran las 14:34 cuando vi esa llamada. Dos minut...

En pausa | Cuando la mente se convierte en una cárcel invisible

Hola. Mañana solitaria. En un espacio de 45 por 20, mi soledad parece hacerse más grande, deseo escapar, pero mi cárcel no es física, habita en el alma, en todo aquello que aún no logro encontrar, Quizá lo que busco soy yo mismo, Comprender que soy quien debe darle sentido a su destino. Pero no es tan sencillo. Las calles parecen eternas, Caminas con la esperanza de descubrir algo nuevo, algo diferente, algo capaz de conectar con tu mundo... Y, aunque encerrado entre estas cuatro paredes podría tenerlo todo, es la mente la que permanece enjaulada… sin motivación, sin color, sin sabor. Es un sentimiento extraño, Estar en un lugar donde el único compañero son los pensamientos, intentando regresar, una y otra vez, al propósito, Como una cebolla, sonrío por capas. Aún no siento que pertenezca a este lugar, creo que solo alcanzo a ver hasta cierto punto de mi vida, como si después de esa línea todo se desdibujara, tal vez debería aprender a vivir el día a día y dejar de persegui...

Antes de Conocernos - Capítulo 1

  Antes de conocernos estábamos mirando en diferentes lados. Tú, en tu cuarto, buscabas el maquillaje o el outfit perfecto para la salida con tus amigas. Yo andaba scroll y scroll, esperando el momento para que me cogiera la tarde y llegar al partido del viernes. Sí, era viernes, y nuestras salidas iban a ser diferentes. Ambos solteros. El destino nos jugó una mala pasada en el amor. Tú liberabas tu alma con ellas en un bar, cotorreando, chismeando y riendo de una que otra aventura. Yo andaba jugando fútbol, dejando a un lado mi alma emprendedora, aunque los viajes cada fin de semana parecían no parar y cada invitación era un cruce de emociones. Hay muchas oportunidades para encontrar a esa persona correcta. De vez en cuando me iba a un mirador solo, transitaba por las calles y me detenía en algún bar para refrescar con un tinto de verano bajo ese sol avasallador. Luego esperaba la noche para caminar hasta una sala de cine o de teatro. Tú, al igual que yo, trabajabas en un lugar...