¿Debes estar
para todos? ¿Debes tener tiempo para todo, hablar con todos, comprometerte con
todos? Esta película de hoy se llama, BAJO DE BATERIA SOCIAL y si, sé que muchos
la hemos vivido, Porque el día que no estás, te van a decir que los olvidaste,
o te van a escribir de "milagro" — pero, ¿alguna vez te preguntan de
verdad cómo estás? Pues no. Solo esperan que uno siempre esté disponible, que
sea el que escriba primero. Vivimos en un mundo donde el juego es "yo no
le escribo primero", "que me escriba él", y cosas por el estilo.
Un mundo donde eso ya se volvió estilo de vida y hasta forma de sentir. Ya no
existe el perdón sincero, solo el "estaba ocupado", "pensé que
ya te había respondido", "se me descargó el celular",
"andaba bajo de batería social” entre tantas otras excusas para cuando
responden dos días, tres días, semanas o meses después de un mensaje, un
saludo, un simple hola.
Esa incoherencia
se nota justo el día en que necesitan algo de ti. Ahí sí, de repente, estás
disponible 24/7. Ahí no existe el "estoy ocupado". Ahí te dicen las
cosas lindas que siempre quisiste escuchar, y caes en la trampa: crees que de
verdad están ahí para ti, hasta que llega el "oye, te quería pedir un
favor..." y se rompe todo. Entiendes que fue solo una estrategia para
llegar a ti. Te sientes usado, te sientes comprado. Debo confesar que a mí me tomó
tiempo entenderlo, pero con el tiempo uno se vuelve experto en el tema, como
quien ya conoce el guion de memoria y sabe exactamente cuándo va a aparecer esa
escena.
Hay días en que
mi corazón anda bajo de batería social, roto, o simplemente sin ganas de saber
de nadie. Y aun así escribo el mensaje: ese "hola, espero que estés
bien..." Y así, día a día. Pero el día que yo dejo de escribir (una
semana, un mes, hasta meses) no llega ningún saludo. Si yo no escribo, nadie
escribe. Y eso, con el tiempo, cansa.
Esto es un
desahogo sencillo. Un desahogo contra toda esa carga emocional.
Pudieron decirte
que eres el mejor, que nadie es como tú, que nunca cambies, que tienes algo
especial. Pero detrás de eso muchas veces solo está el interés, o la falsa
amistad que aparece justo cuando tienes algo para dar y mejor si es gratis,
aunque lo que tú entregas cueste tiempo, dedicación, cariño, algo real. Aun
así, no siempre lo van a valorar. Al menos no después de que ya sacaron lo que
necesitaban. Ahí uno se vuelve inservible, dejan de recordarte, o simplemente
se enojan por cualquier comentario tuyo y se van con la excusa de siempre:
"voy a guardar los lindos momentos que pasamos". Se van como si nada,
como quien sale de una función sin mirar atrás, y a lo único que le dan "valor"
es a lo que les conviene recordar.
¿Desahogo y qué?
Esto apenas fue una probada de todo lo que me ha pasado, y me sigue pasando,
con gente interesada, egoísta, egocéntrica.
¿Y a ti, alguna vez te pasó? Cuéntamelo en los comentarios, a veces solo con leer que no eres el único ya se siente distinto. Y si conoces a alguien que necesita leer esto hoy, compártelo con esa persona.

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