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Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2026

Espectadores - Solo Vemos el Tráiler

  Estamos tan acostumbrados a consumir contenido, que la saturación misma nos genera ansiedad. Nos da placebo, sí, pero también estrés, ruido en la mente, y esa competencia envidiosa de ver lo que los demás hacen para preguntarnos si nosotros también deberíamos hacerlo, o peor, para sentirnos mal por no estar haciéndolo ya. Esa ansiedad se convierte en enfermedad, en dolor, en una carrera sin sentido por querer lograrlo todo ya, cuando la vida es paso a paso, sin prisa, con pie firme. Vemos a los demás viajar, "felices" con su vida, en pareja o solos, de país en país, comprando lo mejor, el outfit de temporada. Les pagan por crear contenido, y tú te bloqueas pensando que no eres capaz de lograr lo que tanto deseas, cuando en realidad sí puedes. Solo que nuestro desespero por llegar ya es justo lo que nos daña el corazón. Porque de lo que vemos, solo vemos el tráiler: la escena editada, la mejor toma, el momento exacto donde todo salió bien. Nunca vemos el detrás de cámaras,...

Antes de Conocernos - Capítulo 5: El Match Que No Debía Pasar

D escargó tres aplicaciones de citas casi sin pensarlo, como quien abre la nevera sin hambre solo para tener algo que hacer con las manos. Empezó a deslizar. Una foto en la playa. No. Otra con un perro enorme y una sonrisa perfecta. Demasiado perfecta. Una copa de vino, luz de atardecer, una frase ingeniosa en la biografía. Like. No sabía exactamente qué estaba buscando. Solo sabía lo que no quería: no quería enamorarse, no quería promesas, no quería volver a explicarle a alguien dónde estaba, con quién estaba o qué sentía. Quería salir. Reírse. Tomar algo. Quizás besar a alguien sin saber su apellido. Despertarse al día siguiente sin deberle nada a nadie. Y, sobre todo, dejar de pensar en la anterior, aunque fuera por una noche. Estaba en eso cuando llegó el mensaje de sus amigos: el bar de siempre, la hora de siempre. Se levantó, se arregló un poco —lo justo para no parecer que le importaba— y, justo antes de salir, abrió la aplicación una vez más para dar el último vistazo del...

San Sebastián: el día que subí a un parque donde el tiempo se quedó dormido

Esta es otra entrada de mi Cuaderno de ruta , donde guardo cada viaje que me deja algo. Esta vez le tocó a San Sebastián. Fui a San Sebastián, País Vasco. Tres horas de bus, junto a mi familia y otras voces latinas que, como yo, buscaban el norte. El despertar fue a las 4:30 de la madrugada; el viaje arrancó a las 5:30, todavía con la ciudad dormida detrás de nosotros. Llegamos bajo un sol intenso, con esa brisa que promete buen viento y mejores fotos. Nos instalamos y caminamos hacia un lugar que ya habíamos visto mil veces en video, pero que ninguna pantalla prepara para sentir de verdad: en la cima del Monte Igueldo, en el barrio de El Antiguo, hay un parque de atracciones que parece haberse quedado dormido en otra época. Más de cien años de historia sostenidos sobre una montaña que mira al mar. Subimos en el funicular —ese tren especial que trepa por una pendiente imposible— y fue la primera vez que lo veíamos así, de cerca, subiendo con nosotros dentro. Fue un sueño pequeño ...

Espectadores - No Existen los Amores de Película / Subserie: Amores que no fueron película

Aún te sigo extrañando. En cada instante de mi bendita vida te pienso, te extraño, te recuerdo. Es como si todo mi mundo girara en torno a pensarte, y eso me da mucha rabia. No puedo ser el mismo, no puedo abrirle la puerta al deseo, y mucho menos al amor. Yo no quería acostarme contigo solamente, me estabas gustando, y por esa razón no confesé mi cariño hacia ti, solo lo guardaba. Pero decidiste hablar de tus deseos y me atrapaste. Hubieras sido sincera desde el principio: querías aventura, no romance, no familia. Yo no quería solo tenerte, sentir el placer cuando lo hubiera, yo soñaba algo distinto. Estaba cansado de andar entregando mis besos, mi cuerpo, mi energía, a cualquiera. No quería seguir con esa vida vacía. Estaba dejando todo eso atrás, y llegaste tú a mover el piso que ya no quería sentir mover, por miedo a repetir los errores del pasado, por miedo a que mi corazón volviera a romperse. Tengo un nudo tremendo en la garganta. Mucha rabia, mucho dolor, y lo peor es que no ...

Antes de conocernos - Capítulo 4: El mismo libro

  El mirador había estado tranquilo esa tarde. Pocas nubes, luz dorada cayendo sobre la ciudad, el tipo de vista que invita a quedarse un rato más solo para no olvidar cómo se sentía la calma. Él tomó varias fotos, algunas del horizonte, otras del banco de piedra donde solía sentarse, sin saber que apenas el día anterior alguien más había estado justo ahí, con la misma intención de guardar ese instante en una imagen. Ya en la librería, el aire olía a papel viejo y café recién servido en la pequeña cafetera del rincón. Él caminaba entre los estantes de suspenso, pasando los dedos por los lomos de los libros, buscando algo que lo atrapara. Fue entonces cuando la vio — o más bien, vio su mano llegar al mismo libro que él ya había decidido llevarse. Ambos se quedaron quietos un segundo, mirando el libro y luego mirándose, con esa risa incómoda y dulce que sale cuando dos desconocidos coinciden en algo tan específico. —Creo que los dos queríamos el mismo —dijo ella, con una sonrisa ...

La libreta que me acompaña a todas partes

Hay objetos que no eligen acompañarte, simplemente terminan haciéndolo. La mía es una libreta de tapa dura, de esas que caben en cualquier bolsillo grande o en el fondo de una mochila, entre las llaves y algún billete arrugado. La llevo desde antes de saber que iba a necesitarla tanto. En la era de los celulares, de las notas de voz y los mensajes que se escriben con el pulgar mientras caminamos, sigo escribiendo a mano. No sé si es costumbre o necesidad, pero hay algo en el trazo lento de un bolígrafo sobre el papel que ninguna pantalla logra igualar. Ahí quedan los versos que se me ocurren esperando el tranvía, las frases sueltas que nacen a mitad de una caminata por El Pilar, los nombres de calles que no quiero olvidar, los pensamientos que llegan de madrugada y que si no anoto, se escapan como agua entre los dedos. Esta es la libreta que llevo conmigo  La misma que estuvo en mi bolsillo el día del eclipse, la misma que abrí después de conocer a alguien nuevo en esta ciudad q...

El romance del sol y la luna | Eclipse Total

El 11 de julio de 1991 tenía 8 años cuando viví una de las experiencias más hermosas de mi vida. Por unos minutos, lo que era de día se volvió noche. Los pájaros callaron, la naturaleza cambió por completo, y dicen que hasta las gallinas se fueron a dormir, confundidas. Fue una sensación inexplicable para un niño que no entendía del todo lo que estaba pasando, solo que el mundo, por un instante, había dejado de ser el mismo. Treinta y cinco años después, jamás me imaginé que lo volvería a vivir. Pero esta vez solo, en un país extraño, en una ciudad que no era mía. En mi niñez fue en familia; ahora sería en soledad, buscando un lugar donde disfrutar de algo que amo, que me encanta: el romance del sol y la luna, como dice esa canción que tanto me gusta ("Eclipse Total"). Sé que puede sonar cursi, ambiguo, una analogía romántica sobre lo que en realidad es solo física y astros. Pero para mí siempre fue belleza pura. Cuando pasó lo del 91, decían que ese fenómeno se repetía...

Cali, 10 de agosto: la crónica de un terremoto vivido a 8.000 km de distancia

  Eran las 2:34 de la tarde en España, exactamente las 14:34. Cinco minutos antes estaba con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos compartiendo el almuerzo. Valencia ardía de calor; había llegado acalorado de visitar el acuario, aunque esta vez no pensaba entrar, así que decidí ir a buscarlos para comer juntos. De camino le envié una fotografía a mi madre, la foto de una persona especial para que la conociera. Pero era muy temprano en mi ciudad, Cali, Colombia, y mi madre no suele despertarse tan pronto, a menos que algo extraordinario esté pasando o mi abuelo la despierte. En este caso, (lo extraordinario y nada agradable) estaba a punto de comenzar. Terminé de comer y vi que mi madre ya había leído el mensaje. Me pareció extraño, pero no pregunté nada. Cuando volví a mirar el teléfono, tenía una llamada perdida de ella. Intenté devolverla y no había señal. Pensé que se había ido la luz o que se le había descargado el celular. Eran las 14:34 cuando vi esa llamada. Dos minut...

Espectadores - La Energía se Fue en la Sala

Una mirada, una salida, vamos, paseamos, conocemos. Pero es difícil conectar con tus gustos. Intento ser cortés, intento seducir, y al final no hallamos la manera de tener ese momento juntos. Busco la forma de darte instantes especiales, sin embargo, tú eres tan fría, tan llena de cosas que no logro descifrar. Intento que tú y yo podamos ir más allá, pero tú haces que esto sea más complejo. Fue el primer beso el que no te gustó, aunque no creo que sea eso, porque después buscaste más, quisiste ir más allá. ¿A qué le temes? A ir rápido y perderte. A que me guste estar contigo y ya no puedas huir. Quiero darte todo, pero tú solo quieres algo distinto, un camino que no logro descifrar. El guion ya está escrito, la película ya comenzó, pero tú y yo seguimos distraídos, comiendo palomitas. Nuestra película se veía interesante: llena de giros inesperados, de comedia, de aventura, de romance. Sin embargo, no sé por qué decidiste cambiar el guion. Preferiste reescribir la historia y dejar qu...

Al otro lado del mensaje

La conocí en una de esas apps donde uno desliza esperando encontrar algo, sin saber muy bien qué. Ella llevaba tres meses más que yo en este país, ya con la ciudad medio aprendida, con ese acento nicaragüense que sonaba distinto entre tanto sol de julio y tanto asfalto caliente de Zaragoza. Nos hemos visto tres veces. La última, una tarde de cine, entre bebidas compartidas, comida que se enfría porque se habla más de lo que se come, e historias que van y vienen. Salidas amistosas, dice ella. Salidas donde termino sabiendo más de su vida de lo que ella sabe de la mía, porque le gusta conversar, contar, preguntar, pero cuando le toca abrirse, se cierra despacio, como quien guarda algo que todavía no sabe si quiere mostrar. Le gusta trabajar, ganarse las cosas, hablar de dinero sin vergüenza, como quien tiene los pies bien puestos en la tierra. Es más alta que yo. Tiene una mirada que dice una cosa, con esos ojos oscuros que caen un poco hacia afuera, como si siempre estuvieran a punto d...

Antes de Conocernos - Capítulo 3: El tranvía de cada tarde

  En el paradero, esperando el tranvía, esperando la misma ruta de cada día, le doy scroll al celular y río solo, escuchando algún video de comedia. Le doy tiempo y espacio a mis pensamientos. Aquella pareja que no para de besarse me hace recordar, por un momento, esa química que tenía con mi ex. Vaya, siento que la odio un poco por todo lo que sucedió. Sí, yo tuve mis errores y pedí perdón, pero ella nunca quiso seguir, mientras yo le había perdonado, durante un año, varios detalles de infidelidad con aquel exnovio que tuvo. En fin, cada tarde alguien tiene que llegar a recordarme lo mal que la pasé en el amor. Y sí, no creo que vaya a llegar nada pronto. No estoy listo para amar, para aceptar promesas vacías. El tranvía llega, va lleno. Algunas personas sentadas están leyendo. Qué bien se siente eso. Creo que después de trabajar iré a la librería y me compraré un libro. Podría ser divertido volver a leer, sentarme en el centro comercial, en esa zona verde, con el sonido de la f...

Antes de conocernos - Capítulo 2: Pasajeros que casi se cruzan

Un martes, ella salió del gimnasio a las 7:10 de la noche. Él entró quince minutos después, todavía con el eco de las canciones de ella flotando en el aire, aunque ninguno lo supiera. Hizo, como de costumbre, su cardio; esta vez solo usó la caminadora, quería despejar la mente sin el atenuante sol del verano. Al terminar, tomó sus cosas y las dejó cerca del casillero, se duchó, sintió ese alentador frescor recorriéndole el cuerpo… y al llegar al casillero notó el termo negro, con el escudo de los Avengers rayado por el uso. Lo miró, dudó un segundo, el suyo era casi idéntico, pero había quedado afuera del maletín, y con la prisa lo tomó, metiéndolo en su bolso por error, pensando que era el propio. No se dio cuenta hasta llegar a casa, cuando sacó el termo y notó una pequeña inicial grabada en la base que no era la suya. Se quedó mirándolo un rato largo. "¿De quién será?", pensó, dándole vueltas al termo entre las manos como si el objeto pudiera responderle. No sabía nada d...

Espectadores - La Película que Ya Empezó

  Mundo polarizado, mundo digitalizado, mundo de diversidad, de inclusión, mundo de cristal. Mundo donde todos somos expertos a conveniencia: que si eres de un partido o de otro, de un equipo o de otro, fan de un jugador o de otro. Que si eres de cristal o no. Que te gusta el humor pesado, pero a ti no. Discusiones eternas por si usas IA o no, por si eres raro por ver dibujos animados o por el tipo de música que te gusta. Los que prefieren TikTok, pero si ya tienes cierta edad entonces eres "muy anciano" para esa app. Somos expertos en seducción y también expertos en degradar al hombre o rebajar a la mujer. Teníamos luchas por un ideal, y ahora todo se convirtió en pelear por algo: si no escoges un bando eres el tibio, el que no sirve; pero si escoges uno, igual eres el peor, porque debía ser el bando correcto, el tuyo. Quieres pelear por tus ideales, pelea. Pero no metas al otro en lo que a ti te gusta. Si te digo que me gusta la carne, está mal, porque tú eres vegano, y e...

Todos Somos: un poema sobre lo que nos conecta como humanos

  Todos al final buscamos conectar Buscamos el sentido de abrazar A veces solo necesitamos saber Lo que queremos hacer Todos despertamos con un pensamiento Algunas veces muerto Otras veces incierto Al final sonreímos por lo que tenemos Todos nos peinamos en el espejo Aunque a veces salimos con el viento Le contamos los desaciertos Y hasta nos sentimos bellos Todos somos el ritmo del corazón Aceleramos y pausamos en razón Todos recordamos lo que somos Pero perdemos horizonte como nómadas Todos al final dejamos huella Imborrable, tatuaje que perdura Solo procura que la tuya No la cambien después por otra… Somos.

Antes de Conocernos - Capítulo 1

  Antes de conocernos estábamos mirando en diferentes lados. Tú, en tu cuarto, buscabas el maquillaje o el outfit perfecto para la salida con tus amigas. Yo andaba scroll y scroll, esperando el momento para que me cogiera la tarde y llegar al partido del viernes. Sí, era viernes, y nuestras salidas iban a ser diferentes. Ambos solteros. El destino nos jugó una mala pasada en el amor. Tú liberabas tu alma con ellas en un bar, cotorreando, chismeando y riendo de una que otra aventura. Yo andaba jugando fútbol, dejando a un lado mi alma emprendedora, aunque los viajes cada fin de semana parecían no parar y cada invitación era un cruce de emociones. Hay muchas oportunidades para encontrar a esa persona correcta. De vez en cuando me iba a un mirador solo, transitaba por las calles y me detenía en algún bar para refrescar con un tinto de verano bajo ese sol avasallador. Luego esperaba la noche para caminar hasta una sala de cine o de teatro. Tú, al igual que yo, trabajabas en un lugar...

Un nuevo momento: cuando encontré mi lugar en Zaragoza

  Buscaba mi lugar. Buscaba mi sonrisa. Buscaba dónde encajar, sin prisa. Aunque miento... porque sí tenía prisa, quería encontrar mi lugar en mi propia vida, Quería soñar sin medida, sin miedo a lo que los demás pudieran opinar, Soñaba con un futuro mejor, cercano. Me debía esa felicidad, ese sueño pendiente, esa salida que tanto esperé. Mientras caminaba por las calles, mi soledad se hacía más evidente, aun así, cada amanecer traía una nueva oportunidad, un nuevo lugar para crecer, Poco a poco, con la frente en alto, decidí salir en busca de la aventura. A veces no es sencillo. ¿Quién dijo que lo era? Pero sentía que era ahí donde debía estar… entre la magia y la cultura, entre sonrisas desconocidas y una copa de vino al atardecer de un verano, entre noches cálidas bajo la luna, miradores vestidos de verde y terrazas donde un chiringuito invita a tardear sin mirar el reloj. El Parque Grande, donde las historias parecen escribirse solas, una gran casa que invade mi alma, u...

La mujer que nunca supo que ya vivía en mis recuerdos | Un amor en silencio

Hay personas que llegan haciendo ruido, y hay otras que simplemente aparecen un día cualquiera, sonríen... y, sin pedir permiso, comienzan a habitar cada rincón de tu memoria. Ella pertenece al segundo grupo. Todavía no sé en qué momento dejó de ser una conversación para convertirse en un pensamiento constante. Quizá fue una noche cualquiera, entre risas, audios interminables y despedidas llenas de besos, o quizá fue mucho antes, el primer día que la vi llegar en esa mesa, con esa sonrisa, su blusa negra y una mirada coqueta, y comprendí que algunas personas tienen la extraña capacidad de detener el tiempo sin siquiera intentarlo. Tiene el cabello oscuro como esas noches en las que uno no quiere dormir porque la conversación todavía no termina, una mirada pequeña que, de alguna forma, siempre encuentra el lugar exacto donde quedarse, una sonrisa capaz de volver ligero un día pesado, y una ternura que… vaya uff, no hace ruido, pero permanece. Hay mujeres bonitas, y luego están e...

Te vi conmigo | Cuando los lugares guardan el recuerdo de quien ya no está

Sí, te contemplé en esos atardeceres llenos de colores y vientos suaves, en las calles de silencio, sobre el asfalto abrazado por el verde de los montes, en los canales estrechos y las calles pequeñas. Te vi en los colores de una mañana y en el aroma de las flores, Te imaginé conmigo en los miradores donde las fotografías nunca cesan, donde tu cabello combinaría con la puesta del sol y tus ojos brillarían de emoción. Te vi conmigo en cada lugar que recorrí, en cada silla donde me senté y en cada borde que rozaron mis manos, Te vi conmigo cuando el cansancio ya no era suficiente para silenciar tu voz en mi mente, esa voz agotada que pedía detenernos a tomar algo.  Cuando, en medio del pecho, aparecía tu sonrisa al descubrir un lugar nuevo. Cuando parecía que solo yo caminaba por aquellos rincones, mientras en realidad iba acompañado por tu recuerdo. Te vi conmigo cuando una pareja sonreía mirándose a los ojos, rozando sus narices con una complicidad tan parecida a la nuestra, esa co...

Magia en tu mirada

 Vestidito blanco con detalles negros, con flores tan hermosas como tú y hojas tan delicadas como tus ojos, esa mirada que me condena, sin remedio, a quererte en la distancia. Tu cabello rizado me enloquece, y tus labios, dibujados con una perfección imposible, despiertan en mí un deseo que apenas puedo esconder, quisiera acercarme despacio, besar tu cuello con calma mientras contemplo los collares que descansan sobre él, dejando que cada beso encuentre el siguiente, envuelto en el aroma de una pasión que no necesita pronunciarse para existir. Imagino nuestras miradas encontrándose una y otra vez, cómplices, dejando que el silencio diga todo aquello que las palabras apenas alcanzan a rozar, quisiera recorrer con la vista cada uno de tus tatuajes, descubrir la historia que guardan, memorizar tus lunares como quien aprende un mapa hacia un lugar del que nunca quiere regresar. Quiero sentir la calidez de tu piel canela, esa que envuelve mis cinco sentidos y convierte cada instan...