Ir al contenido principal

Te vi conmigo | Cuando los lugares guardan el recuerdo de quien ya no está


Sí, te contemplé en esos atardeceres llenos de colores y vientos suaves, en las calles de silencio, sobre el asfalto abrazado por el verde de los montes, en los canales estrechos y las calles pequeñas.

Te vi en los colores de una mañana y en el aroma de las flores, Te imaginé conmigo en los miradores donde las fotografías nunca cesan, donde tu cabello combinaría con la puesta del sol y tus ojos brillarían de emoción.

Te vi conmigo en cada lugar que recorrí, en cada silla donde me senté y en cada borde que rozaron mis manos, Te vi conmigo cuando el cansancio ya no era suficiente para silenciar tu voz en mi mente, esa voz agotada que pedía detenernos a tomar algo. 

Cuando, en medio del pecho, aparecía tu sonrisa al descubrir un lugar nuevo. Cuando parecía que solo yo caminaba por aquellos rincones, mientras en realidad iba acompañado por tu recuerdo.

Te vi conmigo cuando una pareja sonreía mirándose a los ojos, rozando sus narices con una complicidad tan parecida a la nuestra, esa conexión que un día fue hogar y que ahora solo encuentro reflejada en el espejo de mi alma.

Sí, te vi conmigo cuando vi una pareja y él, después de contemplarla en silencio, le besó la frente. Tres fuentes, una cascada y un parque vestido de verde fueron testigos del lugar donde tanto deseé estar contigo.

Te vi conmigo en todos esos lugares... pero tú decidiste caminar por otro camino.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cali, 10 de agosto: la crónica de un terremoto vivido a 8.000 km de distancia

  Eran las 2:34 de la tarde en España, exactamente las 14:34. Cinco minutos antes estaba con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos compartiendo el almuerzo. Valencia ardía de calor; había llegado acalorado de visitar el acuario, aunque esta vez no pensaba entrar, así que decidí ir a buscarlos para comer juntos. De camino le envié una fotografía a mi madre, la foto de una persona especial para que la conociera. Pero era muy temprano en mi ciudad, Cali, Colombia, y mi madre no suele despertarse tan pronto, a menos que algo extraordinario esté pasando o mi abuelo la despierte. En este caso, (lo extraordinario y nada agradable) estaba a punto de comenzar. Terminé de comer y vi que mi madre ya había leído el mensaje. Me pareció extraño, pero no pregunté nada. Cuando volví a mirar el teléfono, tenía una llamada perdida de ella. Intenté devolverla y no había señal. Pensé que se había ido la luz o que se le había descargado el celular. Eran las 14:34 cuando vi esa llamada. Dos minut...

En pausa | Cuando la mente se convierte en una cárcel invisible

Hola. Mañana solitaria. En un espacio de 45 por 20, mi soledad parece hacerse más grande, deseo escapar, pero mi cárcel no es física, habita en el alma, en todo aquello que aún no logro encontrar, Quizá lo que busco soy yo mismo, Comprender que soy quien debe darle sentido a su destino. Pero no es tan sencillo. Las calles parecen eternas, Caminas con la esperanza de descubrir algo nuevo, algo diferente, algo capaz de conectar con tu mundo... Y, aunque encerrado entre estas cuatro paredes podría tenerlo todo, es la mente la que permanece enjaulada… sin motivación, sin color, sin sabor. Es un sentimiento extraño, Estar en un lugar donde el único compañero son los pensamientos, intentando regresar, una y otra vez, al propósito, Como una cebolla, sonrío por capas. Aún no siento que pertenezca a este lugar, creo que solo alcanzo a ver hasta cierto punto de mi vida, como si después de esa línea todo se desdibujara, tal vez debería aprender a vivir el día a día y dejar de persegui...

Antes de Conocernos - Capítulo 1

  Antes de conocernos estábamos mirando en diferentes lados. Tú, en tu cuarto, buscabas el maquillaje o el outfit perfecto para la salida con tus amigas. Yo andaba scroll y scroll, esperando el momento para que me cogiera la tarde y llegar al partido del viernes. Sí, era viernes, y nuestras salidas iban a ser diferentes. Ambos solteros. El destino nos jugó una mala pasada en el amor. Tú liberabas tu alma con ellas en un bar, cotorreando, chismeando y riendo de una que otra aventura. Yo andaba jugando fútbol, dejando a un lado mi alma emprendedora, aunque los viajes cada fin de semana parecían no parar y cada invitación era un cruce de emociones. Hay muchas oportunidades para encontrar a esa persona correcta. De vez en cuando me iba a un mirador solo, transitaba por las calles y me detenía en algún bar para refrescar con un tinto de verano bajo ese sol avasallador. Luego esperaba la noche para caminar hasta una sala de cine o de teatro. Tú, al igual que yo, trabajabas en un lugar...