Mundo polarizado, mundo digitalizado, mundo de diversidad, de
inclusión, mundo de cristal. Mundo donde todos somos expertos a conveniencia:
que si eres de un partido o de otro, de un equipo o de otro, fan de un jugador
o de otro. Que si eres de cristal o no. Que te gusta el humor pesado, pero a ti
no. Discusiones eternas por si usas IA o no, por si eres raro por ver dibujos
animados o por el tipo de música que te gusta. Los que prefieren TikTok, pero
si ya tienes cierta edad entonces eres "muy anciano" para esa app.
Somos expertos en seducción y también expertos en degradar al hombre o rebajar
a la mujer. Teníamos luchas por un ideal, y ahora todo se convirtió en pelear
por algo: si no escoges un bando eres el tibio, el que no sirve; pero si
escoges uno, igual eres el peor, porque debía ser el bando correcto, el tuyo.
Quieres pelear por tus ideales, pelea. Pero no metas al otro
en lo que a ti te gusta. Si te digo que me gusta la carne, está mal, porque tú
eres vegano, y entonces el mundo está mal por mi culpa, solo porque no llevo tu
estilo de vida. Creo en Dios, tú no, entonces estoy mal por ser religioso, y de
paso ya soy homofóbico, ladrón, y unas cuantas cosas más.
A veces la gente me pregunta: ¿qué hago? Y es que en algún
punto la humanidad se convirtió en algo que no quería ser. Las luchas tienen
incoherencias, pero si estás dentro de una de ellas, no las ves: para ti, esa
parte es perfecta. El incoherente soy yo, por no estar adentro. Algunas luchas
son de doble moral, porque terminas siendo justo aquello contra lo que dices
luchar, solo que nunca lo vas a aceptar.
Mundo diverso que hace inclusiones escogidas. Dices ser
inclusivo, pero cuando te toca serlo con quien nunca luchó por un lugar (porque
nunca tuvo la opción de luchar), ahí ya no estás tan preparado. El ciego nació
ciego y nadie pensó en él. El que lo entendió, lo entendió.
Expertos en deporte que jamás conocieron la disciplina de
quien lucha a diario con sus sueños: por ser mejor, por sacar adelante su meta,
por querer más de lo que ya tiene, porque un día se dio cuenta de que sí podía
llegar más lejos. Y nosotros, mientras tanto, solo expertos espectadores
criticando el esfuerzo ajeno desde la butaca.
Somos expertos en temas para los que nunca nos preparamos,
que solo escuchamos o vimos en una red social o un video de YouTube. Nos dejamos
llevar la ola de los comentarios, la protesta digital del día. Nos dejamos
llevar por la emoción sin buscar el otro lado de la historia, y encima queremos
ser famosos a toda costa: un video, una noticia, un testimonio, un mal ejemplo
para lucirnos comentando en un en vivo. Convertimos en expertas a personas que
no son objetivas, seguimos influencers que solo sueltan lo que traen en el
corazón (y no siempre es algo hermoso), expresiones que dan vergüenza ajena.
Expertos porque el influencer "lo dijo y era verdad", sin jamás
investigar a fondo ni construir una convicción propia.
El ser humano es eso: creencias, convicciones. Solo que ahora
le gana lo digital, el influencer que subió un video emocionado (con amor, con ira,
o con la seguridad falsa de quien se cree experto). Hasta las comunicadoras
perdieron el horizonte: hoy vale más ser famosas que investigar de verdad.
Desahogo mental, desahogo digital. Somos tan expertos que van
a criticar este texto. Somos tan expertos que van a creer que piensan mejor que
yo después de leerlo. Somos tan expertos que me van a etiquetar con una
posición solo por escribirlo. Somos tan expertos siendo espectadores, que no
nos damos cuenta de que la película ya empezó hace rato. Estamos ahí, comiendo
crispetas/palomitas con la bebida en la mano, comentando con quien sí nos
escucha, con quien es de nuestro grupo, mientras los demás hacen exactamente lo
mismo del otro lado de la sala. Tan expertos, que escribo esto y el mundo no lo
va a entender.
Posd: Es mi primer texto, queridos expertos.

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