La lluvia es melancolía y el amor es locura, el dolor de cada
gota de un recuerdo anterior, el añoro de la pasión en cada noche que solías
caminar sin rumbo mientras las lágrimas tocaban tu piel, esas noches de
amargura y dolor que en ocasiones solías correr entre la lluvia disfrutando el
sonido y aroma tu piel mojada con tus prendas impregnadas, el negro era tu
favorito aunque el color de aquella noche fueron grises a veces blanco a veces
matices, tus pasos en el asfalto descalza caminando dejaron el recuerdo de un
aroma del pasado, tus pestañas mojadas con lágrimas empapadas tus ojos cafés
dilatados por el amor abandonado, el sonido de las gotas tocando el corazón del
alma rota, la soledad de una triste esperanza cada parte de ti anhela el abrazo
que solo la noche sabe dar y cada parte de ti anhela el dulce paladar de los
labios que ya no están, he aquí la noche oscura sin luna he aquí la noche
oscura de un alma solitaria, si tan solo tus manos tocaran mi piel y dejaran la
huella para nunca más dejar de ser, si tan solo tu cuerpo calentara mi alma fría
y vacía, tus dedos hicieran de mi corazón un solo eco, escuche voces de una
calle inundada de ruido, pero más fuerte fue tu vacío, donde las gotas tocaron
mi mundo perdido, Cada parte de mi espera lo que tu alma anhela, mis tormentas
son más fuertes que la misma noche, hoy hace más frió sin tu abrigo porque sin
ti ya no existo…
Eran las 2:34 de la tarde en España, exactamente las 14:34. Cinco minutos antes estaba con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos compartiendo el almuerzo. Valencia ardía de calor; había llegado acalorado de visitar el acuario, aunque esta vez no pensaba entrar, así que decidí ir a buscarlos para comer juntos. De camino le envié una fotografía a mi madre, la foto de una persona especial para que la conociera. Pero era muy temprano en mi ciudad, Cali, Colombia, y mi madre no suele despertarse tan pronto, a menos que algo extraordinario esté pasando o mi abuelo la despierte. En este caso, (lo extraordinario y nada agradable) estaba a punto de comenzar. Terminé de comer y vi que mi madre ya había leído el mensaje. Me pareció extraño, pero no pregunté nada. Cuando volví a mirar el teléfono, tenía una llamada perdida de ella. Intenté devolverla y no había señal. Pensé que se había ido la luz o que se le había descargado el celular. Eran las 14:34 cuando vi esa llamada. Dos minut...
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