Caminando entre las
calles de su barrio, distinguiendo los verdes pastizales, la brisa de un
agosto, y la música de un loco, se encontró con un café bar
adornado de flores, música y sabores, se acercó lentamente entre la
curiosidad de aquel cantante que con sus ojos de amante un verso dedico a la
andante.
Mientras más se
acercaba, mas llena de emociones se encontraba, era muy confuso como esa voz
podía mover todo su interior o tal vez no era la voz, tal vez era la letra
de su canción interiorizando su corazón, - "¿qué te sucede?"
pregunto Frida - "No sé, siento que mi mundo está en este lugar, mi
espacio es este momento y mi hogar entre sus versos".
Sofía dejando a un
lado a Frida ingreso al lugar sin medir consecuencias ni pensando en su
ausencia, solamente tomo una mesa, así que ella fijando su mirada y el
reflejado en la de ella, ambos conectados extrañamente por una
coincidencia.
- Hey! si nos damos un
tiempo? - pronuncio aquel músico con su guitarra bohemia.
- Un tiempo? ni
siquiera te conozco y me pides tiempo? dijo Sofía.
- sí, tú me das tu
presente y yo mi futuro, dedicando mis días para hacerte feliz cada minuto.
Sofía abrumada por el
encanto de aquel chico dispuesto a verla como si fuese la única en el
planeta, recorriendo la piel de un frio y las notas de una
canción sin darse cuenta sentada se encontró en aquel bar escuchando
cada nota de su corazón, esa pasión con la que entonaba su amor, era un
joven cautivador con una mirada encantadora.
De
repente bajando del estrado, se acercó lentamente a Sofía, su mirada no
dejaba de ser tímida y ella no parpadeaba ni con el soplo de la brisa, no
quería ceder ante sus ojos negros y oscuros, llenos de fuego con mirada
profunda, el acercando su mano y suavemente tomándola le dijo: -
"Eres tan bella, tan adornada y tan esbelta que ya no se de mi vida sin tu
presencia, Sabes algo? dijo el joven músico, ya te había
visto recorrer estas mismas calles y en estas mismas horas, cada minuto pienso
en ti, cada segundo veo tu rostro en mí, cierro los ojos solo para pensar en
ti, tu recuerdo y tu aroma queda guardado en mi memoria..."
- y porque no dejas de
pensar en mí? Replico Sofía
- Dejaré de pensar
cuando al infinito le encuentren fin, solo de esa manera dejare de pensar en
ti.
Fue así como Sebastián,
el joven músico, no pudo resistir la belleza de aquella encantadora chica que
día tras día paseaba por la misma calle con sus ojos apagados y mirada triste,
comenzando a cautivar el frio corazón de la hermosa Sofía, huyendo
del pasado que tenía, oscuro, turbio y lleno de melancolía, - que curioso -
Dijo Sofía - tienes una rosa parecida a la mía...
Comentarios
Publicar un comentario