Él es un chico callado, cuando estoy con el me hace sentir tranquila, llena de paz, me hace reír demasiado, solo conmigo logra expresarse, me dice lo que siente, puede escucharme mil horas y nunca quejarse, cuando estoy triste sin decir ni una palabra me calma, es una conexión extraña, es quien me cuida, me ama, lucha por mí y todos los días procura hacerme feliz.
Ser amigos es interpretar esas miradas que provocan los sentimientos, es lograr comprender los silencios cuando estamos cuerpo a cuerpo, conseguir perdonar los errores, guardar los secretos, y secar esas lágrimas de los fríos tiempos, él se había convertido en mi base y fundamento, no tenía ojos para nadie, no quería besar otros labios ni tener otras manos, simplemente el romántico poeta llenaba lo que podría ser la respuesta de mis llantos y soledad. La noche que declare mis sentimientos fue tan mágica, un chico tímido que huía de los recuerdos pero con su guitarra expresaba sus más profundos sentimientos, me confeso el momento que su padre los abandono, fue la experiencia más dolorosa que jamás vivió, entendió años después lo que logro el dolor en su corazón, solo dos personas conocían sus emociones y era la guitarra y yo, me parecía muy extraño que no hablara de el y más insólito aun el siendo cantante le tuviera miedo a enamorarse.
Tomamos un Café, reímos hasta anochecer, calmo mi sed, ahora la tarea difícil seria distinguir el verdadero amor, la misteriosa salida con el “roba besos” me dejo sin palabras, una vida llena de extremos, riesgos, peligros sin cesar me tenía atónita, pero el romanticismo y sensibilidad de Sebastián me dejaba sin palabras. Entonces era momento de disfrutar la tarde de aquel domingo donde no importaba nada, solo estábamos él y yo abriendo nuestro corazón
-Quiero decirte Sofía que hoy son de esos días que guardo en mi alma, sabes? recuerdo cuando pasaste cerca del bar con tu vestido rosa, llenaste de vida ese momento, dejaste sin palabras mis labios (aunque soy de pocas palabras) pero cuando te vi caminar comprendí mi llegada aquel lugar, pase muchas noches meditando por qué venir por estos lados, pero tú Tus ojos son las respuesta, esos momentos cuando los míos te buscan y los tuyos me huyen y…
-Espera Sebas, no sigas, tal vez no soy la persona correcta para ti…
Lo interrumpí rompiendo mi silencio, tal vez sospechando lo que venía.
- No digas eso, jamás vuelvas a repetirlo.
Tomo mi mano como aquella tarde en el bar, volvió a llenarme de confianza, esa extraña conexión que circulaba mis venas, su sonrisa cautivaba mis sentidos, era un mar de emociones descontroladas, su mirada me dijo lo que temía…
- ¿Sabes?...
- Dime…
- ¡Te Amo!...
De silencio en silencio mientras nuestros dedos se movían en la mesa sin parar, los nervios me inundaron, a decir verdad me se todas las respuestas posibles para su declaración, pero en esta ocasión olvide las posibles variaciones de ellas, así que intente mirarle a los ojos, aquellos encantadores que delataban las más profundas emociones y di una respuesta que no estaba en mi dar.
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