Podemos contar mil historias y todas nos van a llevar a esas que no queremos oír, muchas veces intentamos estar con alguien pero fracasamos en ello, es tal vez porque no conviene o temores que surgen de relaciones pasadas y posibles corazones rotos, no se como explicar las razones que tenemos para decirle no a una persona, algunas de ellas son porque no nos gusta su personalidad o su físico, las metas que pueda tener y proyecciones en el futuro, esa estabilidad que te pueden dar tanto emocional como financiera, cada uno con su locura mientras el corazón trata de guardar esperanzas de compañías verdaderas.
Intentamos establecer nuevas relaciones para no dañar el alma que ya hicieron añicos, tratamos de ocultar en otros corazones la tristeza que embarga nuestro ser y creemos que todo esta resuelto, que colocando frases en los estados o stories ya hemos sanado blindando el corazón, cuando al parecer seguimos siendo los mismos vulnerables de antes, con una pequeña diferencia, que ahora somos los que van a destrozar otros corazones...
Cuando nos alejamos de personas que nos quieren por el simple hecho de guardar que no nos dañen entonces comenzamos a ser los mismos de quienes nos protegemos, tenemos actitudes cortantes y fuera de base, eliminamos a cantidad de buenos corazones creyendo que todos son iguales, imaginamos historias en nuestra cabeza dignas de Series de Netflix, soñamos con personas que jamás creíamos conocer y sin desearlo nos tiramos amistades que alguna vez pudieron ser genuinas.
No se trata de ser malos, se trata de ser genuinos aunque eso nos cueste fracasar en las relaciones que una vez fueron estables.
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