Un lugar lleno de frases y figuras muy oscuras para mi
gusto, un par de ocasiones de niña pase por sitios similares un poco asustada
creyendo que todos allí querían hacerme daño, no comprendía el por qué tantas
imágenes con diferentes figuras religiosas, góticas, o aterradoras, por eso no
me atrevía ver más allá y contemplar los diferentes momentos, cada persona que
salía de la “cueva” (como le llamaba de niña) me parecía extraña, con atuendos
extravagantes y oscuros, tal vez de algún rito o algo por el estilo, imagine
demasiadas cosas que en ocasiones no me dejaban dormir y decidí no volver a
pasar por esos lugares hasta el día de hoy que me encuentro en frente de uno de
ellos pensado si lo hago o no, los nervios son indescriptibles, demasiado miedo
en lo que pueda suceder, escuche algunos gritos de un chico, eso me asusto un
poco más, sin embargo entre tantas figuras me encontré con símbolos de amor, esperanza,
frases y dedicatorias, aún recuerdo ese día que decidí comenzar a marcar mi
piel con el símbolo de una amistad para siempre.
Un hombre sin tabús con camiseta negra dejando ver sus
brazos tatuados entre animales y rosas, con su gorra negra y amarilla, cejas
pobladas, un collar con sus iniciales tal vez y una mirada encantadora llamo mi
atención, esperaba con Mica en la sala cuando de repente su mirada conecto conmigo
y me llamo
― Hey! chica, vienes por un tatuaje o un piercing?
― Sofí te hablan – replico mica empujándome hacia
adelante
Imagine
un hombre con una barba hasta su pecho, lleno de comida en su barriga y sin
cabello en su cabeza, siempre tuve esa leve sensación de encontrarme con el mal
humorado señor que llegaría a ordenarme que hacer y qué no hacer, pero ver a
este chico que no pasaba de los 25 años y con una figura muy simpática me dejo
sin palabras, así que tome el impulso de Mica y fui hasta el mostrador vi sus
ojos claros e hipnotizada por su encanto.
― Disculpa es que estaba pensando en otras cosas, pero
sí, quiero un tatuaje y pues no se todavía en qué lugar.
― De que trata tu tatuaje?
― Quiero una rosa por ahora.
― Una Rosa es un lindo tatuaje, ¿significa algo para
ti?
― Si, muchísimo diría yo
― Esta bien, pues comúnmente lo utilizan en el brazo,
las chicas se lo colocan en la espalda o en el dorso de la cintura, en
ocasiones el pie es cómplice también de sus secretos…
― Secretos? Porque hablas de secretos?
― Bueno pues la verdad es que algunas chicas no
quieren que sus padres se enteren y se realizan uno pequeño en sus pies…
― Ah ya entiendo, pues en cuanto a mis padres no hay lió con eso, tal vez quiero que sea vea un poco discreta pero que la pueda ver
siempre.
― ¿Qué te parece al lado del Ombligo junto a tu
cadera?
Mientras
conversamos un poco de mi tatuaje, Mica realizaba historiales en Instagram y
Snapchat de nuestra visita al sitio, se veía emocionada tomando fotos por
doquier y realizando vídeos de encuestas para ver si ella se animaba a dejar
huella en su piel.
Andres era muy formal y atento, con delicada manera
logro marcar mi cadera, entre el dolor de mi piel y el suave guante de sus
manos la hermosa rosa fue quedando, Mica miraba con un poco de susto y yo en
ocasiones tenía que morder alguna camisa para resistir el pequeño dolor de mi
primer tatuaje.
El tatuaje conlleva dolor, deja huellas que por años
perduran y son el símbolo de un pacto contigo, pude recordar el motivo de mi
marca y volar hasta el día que vi por primera vez esa rosa con aroma de amor en
mi corazón, mientras cada línea se unía yo veía las cordilleras de una amistad
duradera.
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